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never give up.

lunes, 18 de octubre de 2010

Yo no escogí enamorarme de ti. Pero la primera vez que te besé, nuestros dientes se rozaron por una milésima de segundo, y fue increíble. Y la hora exacta de ese beso, eran las doce y diez. Quité la pila del reloj, para que se quedase la hora detenida para siempre, parada. El minuto exacto en el que me besaste, esta metido en mi reloj, para siempre. Ya nunca sé que hora es, pero me da igual, y desde entonces miro constantemente el reloj

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